Transparencia entre abodago y cliente.

Convivir con otras personas, compartir con ellas tiempo, espacio e intereses, es  fuente de conflictos.  La actitud con que se afronten termina constituyéndose en el determinante de la  extensión del conflicto, de forma que del ámbito puramente personal puede pasar a ser en ciertos supuestos la causa de una quiebra de la convivencia con las consiguientes consecuencias de reproche social, aislamiento y finalmente exclusión.

El conflicto forma parte de de la convivencia y el comportamiento personal de sus protagonistas el desencadenante de sus consecuencias. La forma en que se afronten las dificultades que las relaciones sociales generan dependerá de diversos factores. El primero es prever las causas del conflicto, después  conocer y valorar las necesidades de los demás implicados, determinar las pretensiones que  se quieran alcanzar,  el bagaje cultural de los protagonistas, la información de que se disponen y los medios con que se cuentan para equilibrar la posición en el conflicto.

Por ello, cuando una persona se acerca a un despacho de abogados lo hará normalmente como consecuencia de la incertidumbre que le genera su condición de parte en un conflicto existente o que potencialmente puede existir, esperando orientación  y siempre defensa, para una adecuada protección de sus intereses.

El abogado, tomando la distancia necesaria, debe manejar la situación de hecho descrita por el cliente, ha de averiguar las pretensiones de los demás implicados en el conflicto y la posición que cada uno de ellos ocupa en el mismo, estudiar la legislación aplicable y por fin ha de fijar las estrategias que conduzcan al mejor resultado posible para los intereses personales y materiales de su cliente.

La cuestión es determinar que se pretende y que se puede pretender para que en un escenario probabilístico las necesidades e intereses del cliente puedan verse satisfechas, cuando menos, desde una perspectiva pragmática.

El verdadero conflicto no se produce solo por la confrontación de normas o de criterios de interpretación de una norma. El conflicto surge de la insatisfacción de necesidades personales y materiales de las personas enfrentadas. La posición en el conflicto deriva de la legitimidad de las pretensiones  de cada parte y del modo en que estas actúan, consecuencia a su vez de la moralidad de su comportamiento y de la coincidencia de sus pretensiones con el contenido normativo de la Ley.

Cuando hablamos de transparencia nos referimos al proceso de información que ha de establecerse entre el profesional y su cliente, de forma que aquel dispongo de la información necesaria para construir la estrategia de defensa que le ha encomendado. Pero este es un proceso bilateral de forma que el abogado está obligado a informar a su cliente de los pasos dados en esa dirección, de los resultados obtenidos y sobre las posibles novedades que puedan surgir, de forma que ambos de mutuo acuerdo puedan adaptarla a las nuevas situaciones que puedan producirse.

De la oportunidad y calidad de la información trasmitida dependerá el éxito de la defensa perseguida.

José Mª Lirón de Robles Pérez

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